Historias reales de reencarnación · Caso 2 de 6
Cosmos y Mente · Gabrielle Forte
Este es el caso 2 de una serie que examina relatos de posibles recuerdos de vidas pasadas en distintas culturas y épocas, cuya interpretación sigue siendo objeto de debate y no se presenta como una explicación concluyente. Puedes empezar por el caso central: Reencarnación: tres casos documentados y el debate.

En 1930, en Delhi, una niña de apenas cuatro años se negaba a llamar «mamá» a su madre. Decía que su verdadero hogar estaba en otra ciudad, que tenía un marido y un hijo, y que había muerto poco después de dar a luz. Sus padres pensaron que era una fantasía infantil. Nadie imaginaba que, unos años después, esa misma niña llevaría a una comisión de investigadores —convocada con el respaldo de Mahatma Gandhi— hasta la puerta de una familia real, a 145 kilómetros de distancia, que la reconocería como a una de los suyos.
Shanti Devi nació el 11 de diciembre de 1926 en Delhi, India, y falleció el 27 de diciembre de 1987. Fue, junto con James Leininger, uno de los casos de posible reencarnación más citados e investigados del siglo XX, precisamente por la implicación de figuras públicas y por la extensión de la documentación generada en su momento.
Hacia los cuatro años, Shanti Devi empezó a hablar de una vida anterior en Mathura, una ciudad situada a unos 145 km de Delhi. Contaba que se llamaba Lugdi Devi, que estaba casada con un comerciante llamado Kedar Nath Chaubey, y que había muerto diez días después de dar a luz, en 1925. Lo llamativo es que la niña empleaba palabras y expresiones propias del dialecto de Mathura, distinto del que se hablaba en su casa de Delhi.
Un director de escuela de la familia, intrigado por la insistencia y coherencia del relato, decidió indagar y localizó en Mathura a un comerciante llamado Kedar Nath, cuya esposa, Lugdi Devi, había muerto siete años antes en circunstancias que coincidían exactamente con lo que la niña describía. Cuando Kedar Nath viajó a Delhi disfrazado como si fuera su propio hermano para poner a prueba a la niña, Shanti Devi lo reconoció de inmediato, y también reconoció a su hijo, aportando detalles personales que —según los testigos presentes— no tenía forma de conocer.
El apellido y el dialecto que usaba la niña, así como el reconocimiento de Kedar Nath disfrazado, quedaron recogidos por escritores y testigos de la época antes del viaje de la comisión a Mathura.

El caso llegó a oídos de Mahatma Gandhi, que decidió impulsar una comisión de investigación independiente. El 15 de noviembre de 1935, la comisión viajó con Shanti Devi hasta Mathura. Allí, la niña reconoció a distintos miembros de la familia de Lugdi Devi, incluido su abuelo, y guio a los investigadores por lugares de la ciudad que —según su relato— formaban parte de su vida anterior.
No fue solo un testimonio infantil: fue una comisión de adultos, convocada por una de las figuras públicas más influyentes de la época, comprobando sobre el terreno cada detalle.
El informe de la comisión, publicado en 1936, concluyó que Shanti Devi era, en efecto, la reencarnación de Lugdi Devi. Sin embargo, no todos los investigadores de la época compartieron esa conclusión: el estudioso Bal Chand Nahata cuestionó el proceso, afirmando que las pruebas recogidas «no permiten concluir que Shanti Devi tuviera recuerdos genuinos de una vida anterior».
Décadas más tarde, el psiquiatra Ian Stevenson —pionero en el estudio académico de este tipo de casos— entrevistó a Shanti Devi en 1986. El investigador K. S. Rawat realizó la última entrevista conocida, solo cuatro días antes de su muerte, en diciembre de 1987.
Lo particular del caso de Shanti Devi no es solo el relato de la niña, sino el hecho de que una figura como Gandhi considerara que merecía una investigación seria y pública. Sea cual sea la interpretación final, historias como esta alimentan una pregunta que muchas personas se hacen en algún momento de su vida: si hay algo de nosotros que viene de antes. En la terapia de vidas pasadas ese tipo de preguntas se acompañan sin prisa, desde la escucha y sin promesas cerradas; cada proceso es único, y no sustituye ningún tratamiento médico o psicológico.
Es un caso histórico real en el sentido de que existió una investigación pública, con una comisión y un informe oficial de 1936. La interpretación de esos hechos como prueba de reencarnación sigue siendo objeto de debate; investigadores como Bal Chand Nahata expresaron dudas ya en su momento.
Mahatma Gandhi impulsó la creación de una comisión de investigación independiente que viajó con Shanti Devi hasta Mathura en noviembre de 1935 para comprobar sus afirmaciones sobre el terreno.
Sí. El psiquiatra Ian Stevenson, referente en la investigación académica de posibles memorias de vidas pasadas, entrevistó a Shanti Devi en 1986, y el investigador K. S. Rawat la entrevistó por última vez pocos días antes de su muerte, en 1987.
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Solicitar informaciónEste artículo tiene fines informativos y de divulgación. No pretende afirmar la reencarnación como hecho científicamente probado, sino presentar un caso histórico documentado y las distintas posturas existentes sobre él. La Terapia Regresiva y otras terapias energéticas mencionadas en este blog acompañan procesos de bienestar y autoconocimiento, pero no sustituyen atención médica ni psicológica.
Fuentes principales: artículo «Shanti Devi» en Wikipedia (con referencia al informe de la comisión de 1935-36 y a las entrevistas de Ian Stevenson y K. S. Rawat). Se recomienda contrastar con las publicaciones originales de Stevenson sobre el caso para citas académicas.
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