
El pinzamiento cervical, también conocido como radiculopatía, es una afección que afecta al cuello y la columna vertebral. Aunque su origen suele estar relacionado con el desgaste propio de la edad, también puede tener otras causas. En este artículo, exploraremos los síntomas del pinzamiento cervical y las opciones de tratamiento según su origen.
El pinzamiento cervical ocurre cuando los huesos, cartílagos, músculos o tendones ejercen demasiada presión sobre un nervio. Esta compresión puede provocar dolor, así como hormigueo, debilidad o entumecimiento en la zona afectada.
Cuando la raíz nerviosa se ve comprimida, la persona afectada puede experimentar dolor en áreas cercanas al lugar de la lesión. Algunos de los síntomas comunes del pinzamiento cervical incluyen dolor en el cuello, hombros, brazos y/o espalda. Estos síntomas suelen empeorar cuando se tensa el cuello, se gira la cabeza o se duerme.
La duración del pinzamiento cervical dependerá de la causa subyacente de la lesión. El período de dolor, recuperación y tratamiento variará en función del desgaste natural, lesiones traumáticas, sobreesfuerzo o el uso de una postura incorrecta.
Además, los síntomas y el tratamiento del pinzamiento cervical también dependerán de la vértebra afectada. Sin embargo, algunos signos comunes incluyen dolor intenso que puede irradiarse hacia áreas cercanas, disminución de la sensibilidad o entumecimiento, sensación de hormigueo y debilidad muscular en la zona afectada.
El tratamiento de los síntomas del pinzamiento cervical puede variar según la causa de la lesión. Generalmente, se recomienda buscar un tratamiento que incluya sesiones de fisioterapia, visitas al traumatólogo, rehabilitación y reposo, según indique tu profesional médico.
Como complemento a los tratamientos convencionales, algunas personas recurren también a terapias como:
– Osteopatía: Algunos terapeutas trabajan sobre la movilidad de la zona cervical con el objetivo de aliviar molestias, siempre como acompañamiento y no como sustituto del tratamiento médico.
– Shiatsu: Esta técnica de masaje japonesa tiene como objetivo favorecer la relajación muscular y el bienestar general.
– Acupuntura: Algunas personas recurren a la acupuntura como apoyo complementario ante molestias cervicales; conviene comentarlo primero con tu médico o fisioterapeuta.
– Yoga: Muchos casos de pinzamiento cervical están relacionados con malos hábitos posturales. El yoga, al favorecer el estiramiento suave y una mejor postura, puede ser un buen complemento, siempre que se practique sin forzar la zona afectada.
– Hábitos saludables: Adoptar un estilo de vida más saludable y equilibrado puede favorecer la prevención y el tratamiento del pinzamiento cervical. Algunas recomendaciones incluyen el uso de envolturas calientes, almohadillas térmicas o mantas eléctricas de baja o media temperatura para aliviar el dolor. En caso de que el calor no funcione, aplicar compresas de hielo durante periodos cortos puede ser beneficioso. Es importante evitar permanecer en la misma posición durante demasiado tiempo y tomar descansos breves para caminar. Además, reducir el consumo de tabaco puede favorecer la salud de los discos cervicales. Utilizar una almohada que mantenga la cabeza y el cuello rectos también es recomendable.

El pinzamiento cervical ocurre cuando los tejidos circundantes, como huesos, cartílagos, tendones o músculos, ejercen demasiada presión sobre la raíz de un nervio. Si esta compresión continúa, puede causar dolor crónico e incluso dañar el nervio de forma permanente.
Algunas de las causas más comunes del pinzamiento cervical son lesiones, esfuerzos repetitivos, práctica de deportes o actividades recreativas, obesidad y artritis reumatoide. Además, existen factores que pueden aumentar el riesgo de padecer un pinzamiento, como ser mujer, sufrir de artrosis o espolones óseos, tener artritis reumatoide o una enfermedad de la glándula tiroides. La diabetes, los movimientos repetitivos, el embarazo y el reposo prolongado en cama también pueden favorecer el desarrollo de esta afección.
Desde La Nueva Terapia® (LNT®) se plantea que la tensión física, en algunos casos, puede estar relacionada con un componente emocional acumulado. Es una lectura propia del marco de la LNT®, complementaria y no médica, que puede acompañar al tratamiento indicado por tu profesional de salud.
La LNT® no diagnostica ni trata el pinzamiento cervical: es un acompañamiento energético y emocional que puede sumarse al tratamiento convencional, nunca sustituirlo.
El tratamiento del pinzamiento cervical depende de su causa concreta, y en muchos casos combina fisioterapia, rehabilitación y hábitos saludables, con el acompañamiento adicional de terapias complementarias si así lo decides. Cada persona es distinta, por lo que es importante consultar a un profesional de la salud para obtener un diagnóstico y un plan de tratamiento adecuado.